Salud

Efectos de la violencia de género en la “feminización” del VIH

Por Vladimir Encarnación Jáquez

Desde principios de los 90 a la actualidad, cientos de programas, proyectos e iniciativas sobre VIH y SIDA han sido desarrollados en República Dominicana. No obstante todos los esfuerzos realizados, la discriminación y falta de reconocimiento de los derechos de las personas viviendo con VIH sigue siendo el gran reto. A esto se suma la tendencia  de “feminización” del VIH y sus efectos en la sociedad. Resulta difícil atacar las causas de esta tendencia en un país donde miles de personas, sobre todo mujeres y jóvenes, viven diariamente con una realidad que el estigma, la discriminación y los patrones culturales “conservadores y machistas” hacen aún más dura.

grupo de mujeres 4Según estimaciones oficiales del Consejo Nacional para el VIH y el Sida (CONAVIHSIDA), de las 43,945 personas que viven con VIH y SIDA en República Dominicana, 25,230 son mujeres. Para los y las expertos y expertas, la clave para las mujeres está en negociar el uso del condón con sus parejas. ¿Pero es esto tan fácil?

¿Cómo negociar el uso del condón en condiciones de inequidad y desigualdad? ¿Cómo garantizar la autonomía y la capacidad de decidir de las mujeres en una sociedad machista y donde ellas son víctimas de abusos, vulneración de derechos y todo tipo de manifestaciones de violencia por parte de su pareja?

República Dominicana ocupa el primer lugar en América Latina en situación de violencia basada en género con 21 feminicidios por cada millón de mujeres (9 es el promedio en la región), y es evidente la vinculación entre violencia y VIH. Como resultado, cada día más mujeres adquieren VIH, sin posibilidad alguna de evitarlo.

A todo esto se suma la incertidumbre que viven las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en el área, cuyos recursos para financiar la respuesta nacional se han visto reducidos, principalmente de parte del Fondo Mundial, y la falta de compromiso de un Estado que no termina de asumir su rol como garantvihe de los derechos de la población.

¿Qué hacer frente a este panorama tan sombrío?

Es evidente que la respuesta debe venir del Estado, que debe garantizar soluciones integrales donde las iniciativas, programas y proyectos de prevención y atención de VIH y SIDA estén vinculados a los servicios de atención en Salud Sexual y Salud Reproductiva,  y más allá, ligados a los programas de atención y denuncia de las fiscalías en casos de violencia de género. La evidencia ha demostrado que la respuesta al VIH, no puede limitarse a los temas sanitarios, intervienen determinantes  sociales, valores, comportamientos, actitudes y derechos.
Ciertamente, el uso sistemático del condón en las relaciones sexuales evita la infección por VIH; pero aferrarnos a este único aspecto, sin considerar el contexto, coloca a la mujer en una posición de vulnerabilidad aún mayor frente al VIH y a la violencia, ya que se pierde de vista la importancia de programas de protección a la mujer.

Debemos considerar otras alternativas…